Durante su vida, Jesús enseñó el mensaje del reino de Dios para que las personas encuentren la felicidad y la salvación completa.
El mensaje del reino de Dios
El reino de Dios es el mensaje de amor y salvación de Dios y la presencia de Dios en la tierra a través de la persona de Jesús.
Jesús enseñó el mensaje del reino de Dios con sus palabras (parábolas, Bienaventuranzas, Padrenuestro) y con sus obras (comportamientos ejemplares y milagros).
Este mensaje propone amar a Dios, a los demás y a uno mismo: «Amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor» (1 Juan 4, 7-8).
Los milagros de Jesús
Jesús realizó muchos milagros, narrados en los cuatro Evangelios: curó enfermos (leprosos, ciegos, paralíticos); dio de comer a multitudes (la multiplicación de los panes y los peces); dominó la naturaleza (la tempestad calmada); devolvió la vida a los muertos (Lázaro y la hija de Jairo).
Los milagros de Jesús confirman su mensaje sobre el reino de Dios y enseñan la presencia del reino de Dios en la tierra y en la vida de las personas. Además, muestran que Jesús es el Hijo de Dios y posee el mismo poder que Dios.
El significado de los milagros de Jesús
Los milagros de Jesús son gestos eficaces de Dios que curan, liberan y ayudan a la persona a tener fe en Dios: «Si no hago las obras de mi Padre no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre» (Evangelio de San Juan 10, 38).
Los milagros de Jesús son hechos históricos en los cuales Jesús, movido por su compasión hacia las personas, anticipa, por el poder de Dios, la salvación futura. Así muestra que Él vence todo mal: la enfermedad, las limitaciones de la naturaleza actual, al demonio, a la muerte.
La Iglesia interpreta los milagros de forma histórica y de forma espiritual. Así, la curación de un ciego se puede interpretar como la curación de la ceguera en la que vive todo hombre cuando no tiene fe. Esta interpretación espiritual se basa en el hecho histórico del milagro
La Iglesia y el mensaje del reino de Dios
Jesús encargó a los doce apóstoles la misión de enseñar el reino de Dios, perdonar los pecados, bautizar y gobernar la Iglesia. Desde entonces, la Iglesia anuncia el reino de Dios y lo hace crecer en la tierra
MULTIPLICACIÓN DE PANES Y PECES
En aquel tiempo, vio Jesús una gran multitud y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tienen pastor, y comenzó a enseñarles muchas cosas. Y como fuese muy tarde, se llegaron a Él sus discípulos y le dijeron: «Este lugar es desierto y la hora es ya pasada; despídelos para que vayan a las granjas y aldeas de la comarca a comprar de comer». Y Él les respondió y dijo: «Dadles vosotros de comer». Y le dijeron: «¿Es que vamos a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?». Él les contestó: «¿Cuántos panes tenéis? Id a verlo». Y habiéndolo visto, dicen: «Cinco, y dos peces».
Entonces les mandó que se acomodaran todos por grupos de comensales sobre la hierba verde. Y se sentaron en grupos de ciento y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces y levantando los ojos al cielo, bendijo, partió los panes y los dio a sus discípulos para que los distribuyesen; también partió los dos peces para todos. Y comieron todos hasta que quedaron satisfechos. Y recogieron doce cestas llenas de los trozos que sobraron de los panes y de los peces. Los que comieron eran cinco mil hombres. (Mc 6,34-44)
El milagro de la multiplicación de los panes y peces, siendo real e histórico, es un anticipo del milagro de la Eucaristía. En ambos casos Jesús satisface las necesidades del ser humano: la material para vivir aquí y la espiritual para vivir en la eternidad. De esta escena se aprende a conmoverse ante las necesidades del prójimo, ya sean de carácter temporal (atención, ayuda económica, compañía afectiva…) o de carácter sobrenatural (apostolado, evangelización, corrección fraterna…). El amor se multiplica por si mismo y siempre permanece: sacia sin acabarse. Al terminar la comida, los discípulos guardan las sobras de panes y peces: es un símbolo de la reserva en el Sagrario tras la Santa Misa.
Jesús de Nazaret utiliza un género literario típico de su época llamado parábola.
La parábola es un relato corto y fácil de entender, basado en sucesos de la vida cotidiana, con el que se transmite una enseñanza religiosa, moral o de comportamiento.
Jesús también la utiliza para explicar las características del Reino de Dios o de los Cielos a las personas que le seguían y escuchaban.
Jesús se inventa las siguientes parábolas para explicar el Reino de Dios o de los Cielos (las puedes encontrar en el capítulo 13 del Evangelio de san Mateo).
Evangelio (Mt 13,44-52)
El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en el campo que, al encontrarlo un hombre, lo oculta y, en su alegría, va y vende todo cuanto tiene y compra aquel campo.
Asimismo el Reino de los Cielos es como un comerciante que busca perlas finas y, cuando encuentra una perla de gran valor, va y vende todo cuanto tiene y la compra.
EXPLICACIÓN
Jesús compara el Reino de los Cielos con un tesoro escondido bajo tierra. La reacción del hombre que lo encuentra no parece la más virtuosa, porque oculta su hallazgo al dueño del campo y empeña sus bienes para comprarle el terreno y quedarse con el tesoro por añadidura. Sin embargo, con la ambiciosa reacción del personaje de la parábola, Jesús subraya por contraste el enorme valor que tiene el Reino de Dios, un tesoro cuyo descubrimiento debería llenarnos de alegría y también de un decidido afán por hacerse con él.
En realidad, el tesoro del cristiano —o la perla preciosa a la que se refiere la siguiente parábola—, es Cristo mismo, que nos ofrece su amor y su amistad; por quien vale la pena posponerlo todo en la jerarquía de nuestros afectos e intereses. Así se explica el sentido de la parábola: “El tesoro. Imaginad el gozo inmenso del afortunado que lo encuentra. Se terminaron las estrecheces, las angustias. Vende todo lo que posee y compra aquel campo. Todo su corazón late allí: donde esconde su riqueza.
El Papa Francisco identificaba también el tesoro del campo con el amor de Jesús: “quien conoce a Jesús, quien lo encuentra personalmente, queda fascinado, atraído por tanta bondad, tanta verdad, tanta belleza, y todo en una gran humildad y sencillez. Buscar a Jesús, encontrar a Jesús: ¡este es el gran tesoro!” (…) Puedes cambiar efectivamente de tipo de vida, o bien seguir haciendo lo que hacías antes —aclara el Papa— pero tú eres otro, has renacido: has encontrado lo que da sentido, lo que da sabor, lo que da luz a todo, incluso a las fatigas, al sufrimiento y también a la muerte”
La Cuaresma dura 40 días; comienza el miércoles de Ceniza
y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo.
El color litúrgico de este tiempo es el morado, que
significa luto y penitencia.
La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del
número cuarenta en la Biblia. En ella, se habla de los cuarenta días del
diluvio, de los cuarenta años que duró la estancia de los judíos en Egipto, de
los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los
cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña y de los cuarenta días que
pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública.
En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo
material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra,
con pruebas y dificultades.
La práctica de la Cuaresma data del siglo IV, cuando se
da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para
toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia.
Jesús anunció con su mensaje que el reino de Dios ya está
entre nosotros. Con sus palabras y sus buenas acciones, Jesús comenzó a construir
un mundo nuevo basado en el amor a los demás.
EL
MENSAJE DE JESÚS
Jesús tenía muchos amigos. Le llamaban maestro porque les enseñaba este
mensaje:
·Dios es nuestro PADRE que nos ama, y quiere
que vivamos como HERMANOS.
·EL REINO DE DIOS ESTÁ AQUÍ. Encontrar el
reino de Dios y acogerlo es como hallar un gran TESORO que nos cambia la vida.
Con su mensaje Jesús consiguió ilusionar y llenar de
esperanza a los que se sentían
derrotados, cansados o tristes.
EL
REINO DE DIOS
El reino de Dios no es un lugar ni un gobierno. Es el
amor de Dios actuando en la humanidad. Es decir:
·El reino de Dios es el amor de Dios en el
corazón de cada persona.
·Dios reina como un padre que ama a sus hijos
y nos hace a todos hermanos unos de otros.
·El reino se encuentra donde hay amor, paz,
justicia, fraternidad, perdón y alegría.
·Todos podemos descubrir el reino de Dios y
acogerlo. Está al alcance de todos.
Con la oración del Padrenuestro, Jesús nos enseñó a pedir
a Dios que nos ayude a encontrar su reino: “Venga a nosotros tu reino”.
Acoger a Jesús y su mensaje de amor, es acoger el reino
de Dios.
UN
REINO PARA TODOS
Hoy día, como siempre, encontramos el reino de Dios donde
hay personas que confían en Él. Estas personas animan, ayudan perdonan, rezan y
aman a los demás. Por eso, el reino de Dios es bueno para los cristianos y para
todos los seres humanos.
La tarea de los cristianos es transmitir el mensaje de
Jesús y anunciar el reino de Dios, amando a Dios y a los demás para conseguir
un mundo mejor.
Los cristianos saben que el fin de la vida es estar
siempre en compañía de Dios. A esta vida plenamente feliz con Dios se le llama
Cielo.
Este año en todas las escuelas del mundo, estamos viviendo una “nueva normalidad” debido a la pandemia causada por la COVID-19. Por este motivo, os propongo aprovechar esta situación como una oportunidad de nuestro alumnado. Es una situación que están experimentando en el hogar y en todo su entorno, por tanto, puede ser un eje motivador y significativo del que partir para trabajar la educación para la paz y la no violencia. Así transformaremos las expresiones y las palabras negativas en términos positivos para mejorar nuestra manera de relacionarnos con los demás. Siguen subiendo el número de contagios y en el cole tenemos normas para cuidarnos y protegernos de este virus. Pero, ¿qué os parece si nos “contagiamos dé buenos hábitos, de valores, de amor, de risas o de paz? De eso se trata, de contagiar alegría y esperanza en medio de tanto caos y sufrimiento.
Para ello, nos vamos a convertir en “sanitarios de la paz” que curen los corazones. Vamos a seleccionar para nuestro botiquín los mejores utensilios y medicinas que puedan sanar la violencia, el rencor y los conflictos.
13 Subió Jesús a una montaña y llamó a los que quiso, los cuales se reunieron con él. 14 Designó a doce, a quienes nombró apóstoles,[a] para que lo acompañaran y para enviarlos a predicar 15 y ejercer autoridad para expulsar demonios. 16 Estos son los doce que él nombró: Simón (a quien llamó Pedro); 17 Jacobo y su hermano Juan, hijos de Zebedeo (a quienes llamó Boanerges, que significa: Hijos del trueno); 18 Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo, hijo de Alfeo; Tadeo, Simón el Zelote 19 y Judas Iscariote, el que lo traicionó.
Asociar el bautismo de Jesús con el momento en que inicia su vida pública.
Narrar los cambios que el bautismo introduce en la vida
de Jesús.
Explicar a los
alumnos que Jesús era de Galilea, de la zona norte y que le
encantaba estar en torno al lago Genesaret. Marcamos cómo bajó Jesús de Galilea al río Jordán,
a un lugar cercano al Mar Muerto. Y en realizar el trayecto se tardaba un par de días.
Jesús pide a Juan que lo bautice. Juan se niega porque
se considera inferior a Jesús y piensa que es Jesús quien
le debe bautizar a él. Al final accede por que se lo pide (así está escrito)
En el bautismo el agua es símbolo de purificación y nacimiento a una nueva vida. Sin embargo, la función en
Jesús fue reveladora de su identidad.
Explicar a los alumnos en
qué consiste el misterio de la Trinidad: existe un solo Dios
y tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
En el momento del bautismo de Jesús se manifiesta la Santísima Trinidad: aparecen la figura de Jesús, la voz de Dios Padre y el Espíritu Santo en forma de paloma.
La Iglesia católica vela por la vida de millones
de niños en todo el mundo. Muchos de ellos
son huérfanos o abandonados, otros tantos no
pueden permitirse estudiar o comer. Muchos
de ellos jamás han oído hablar de Jesús.
Los misioneros están con ellos siempre, pase lo
que pase. Y tienen unos grandes aliados que les
ayudan: los niños del mundo. Son los niños de
Infancia Misionera, el instrumento que tiene la
Iglesia para cuidar a los niños en las misiones.
Infancia Misionera es una de las Obras Misionales
Pontificias. Forma una red mundial de niños –presente en 120 países– que se forman en la misión, y ayudan a los niños necesitados en las misiones. Su lema
es "los niños ayudan a los niños".
Con esta obra pontificia se enseña a los niños a ser misioneros en sus
ambientes. En España, Infancia Misionera está presentando a los más
pequeños la figura de Jesús, niño como ellos y primer misionero. Este
año se presenta a Jesús en Nazaret, en su vida oculta, con su familia.
Ayudar a los niños en las misiones
Gracias a la generosidad de los niños, apoyados por donantes adultos,
se sostienen 2.864 proyectos infantiles en las misiones, que benefician
a más de 4 millones de niños.
Todo este trabajo necesita nuestro apoyo económico.
El Papa cuenta con todos los niños del mundo –y con
los adultos– para sostener esta labor de la Iglesia a
través de lo que Obras Misionales Pontificias recauda
en la Jornada de INFANCIA MISIONERA
¿Qué es Infancia Misionera?
Infancia Misionera es una Obra del Papa
–dentro de la institución encargada de apoyar a los
territorios de misión, las Obras Misionales Pontificias
(OMP)– que promueve la ayuda recíproca entre los niños
del mundo. En esta red mundial, los niños ejercen como
pequeños misioneros, desde su humildad, creatividad
y sencillez son sujetos activos de evangelización y
protagonistas de la pastoral misionera.
» Ana Romero Roy, misionera en Camerún.
La 'Tribu Misionera' nos cuentan cómo Jesús y su familia vuelven a casa, a la ciudad de Nazaret. Allí vivió una infancia tranquila y, como dice la Escritura, fue creciendo en altura y también en sabiduría.
Objetivos:
Descubrir que Jesús también fue un niño como ellos.
Conocer que hoy en día hay muchos niños cuya única familia son los misioneros que les protegen y les cuidan.
Trabajar el sentido de hermandad a través de la búsqueda de fondos para entregarlos a la Infancia Misionera.
Actividad:
Se propone que los alumnos pinten, recorten y peguen la hucha. El sentido final de esta actividad es hacer comprender al niño que con su esfuerzo
puede ayudar a otros. Para ello podemos adquirir el compromiso de separar una parte de la paga semanal o realizar actividades solidarias con el objetivo de llenar la hucha.
Podemos contarles que hay 3 formas de ayudar:
1- Creer
Pueden rezar cada día por
los niños del mundo y los
misioneros que les cuidan.
2.- Vivir
Con su trabajo, organizando iniciativas misioneras o ayudando al que tienen al lado.
3.- Compartir
Con lo que recojan en esta hucha podrán ayudar a muchos niños del mundo.
REVISTA GESTO
PINCHA EN LA IMAGEN DE LA REVISTA Y PUEDES LEERLA
Gesto es la revista misionera de los niños. La revista de siempre, la que leían tus padres o tus tíos, pero renovada para vosotros, los niños de hoy.
Nacimos hace 41 años con el deseo de hablar a los niños españoles del mundo y de las misiones. En tan solo un año alcanzamos el medio millón de suscriptores y, cuatro décadas después, la revista sigue llegando al corazón de 150.000 niños que os informáis y entretenéis con nuestros testimonios, juegos, reportajes y noticias sobre la vida misionera.
Además de divertiros, nuestras páginas os ayudan a descubrir lo que pasa en el mundo, a abrir vuestros ojos a Dios y a las personas, y a entender, a través de las historias de los misioneros, que merece la pena amar a los demás y entregar nuestro tiempo y esfuerzo para ayudar a los otros.
*La revista está dirigida a niños de 6 a 12 años. Suscripción: 5€ anuales / 5 números al año.
Las fiestas de cumpleaños, el día de Reyes, los viajes familiares... nuestra infancia está llena de recuerdos bonitos. Pero seguro que también pasaste por algún mal momento. ¿Recuerdas quién estuvo contigo?