La Semana Santa recrea los últimos días de Cristo en la Tierra, siendo la Pasión, la Muerte y la Resurrección los pilares principales de estas fechas.
La Semana Santa dura una semana completa y comienza el Domingo de Ramos, que es el día en el que las personas acuden a la iglesia para escuchar la misa y recordar así los últimos días de Jesús.
Los días más importantes de la Semana Santa son:
El Domingo de Ramos: Es el día que comienza el periodo de Semana Santa, este día se rememora la llegada de Jesús a Jerusalén. A su llegada, la gente recibió con gran alegría la llegada del Mesías y para demostrar su emoción, agitaban palmeras como símbolo de su emoción.
Durante el lunes, martes y miércoles Santo, se celebran muchas procesiones para recordar cómo fueron esos días de Jesús y la traición de su amigo Judas, que por tan solo 30 denarios (la moneda de aquel pueblo en aquella época), vendió a su amigo ante las autoridades.
El Jueves Santo es uno de los días más importantes. Este día, se rememora la última cena que Jesús celebró con todos sus apóstoles para despedirse de ellos. Como gesto de amor, Jesús lavó los pies de cada uno de ellos, incluso a Judas, aun sabiendo que lo iba a traicionar.
El Viernes Santo murió Jesús. Durante todo ese día, Jesús tuvo que sufrir muchas penurias hasta que finalmente murió en la cruz. La justicia de aquella época no era como la de ahora y no existió un juicio justo para él.
El Sábado Santo está dedicado a María, la madre de Jesús. La pobre mamá de Jesús vivió con él todo su sufrimiento durante el Vía Crucis y por ello, el sábado Santo está dedicado a honrar la imagen de la madre sufridora de Jesús.
El Domingo de Pascua o de Resurrección, es el último día de celebraciones de la Semana Santa. Este día se celebra que Jesús resucitó y por ello es un día de fiesta y felicidad. Este día también es conocido como Pascua, esta palabra significa paso y en la Pascua se celebra que Jesús dio el paso de la muerte a la vida eterna.
Todo lo que sabemos de San José, lo podemos entrever en la Biblia, especialmente en los evangelios de San Mateo y San Lucas.
Su silenciolo caracteriza y es precisamente a través de sus obras, de sus actos de fe, confianza, y sobre todo de su amor, lo que nos descubren a San José, como un gran santo.
Dios le encomendó ser el padre adoptivo del niño Jesús y esposo de la Virgen María, un privilegio y una gran responsabilidad, el santo custodiode la Sagrada Familia.
Vivió de forma sencilla, realizando en su vida cotidiana la misión que el Padre le había encomendado de la manera más perfecta posible, contribuyendo de este modo a la realización del proyecto de la salvación de Dios.
La vida de San José fue una vida de oración y silencio permaneciendo de este modo en diálogo con Dios; trabajador y honesto para mantener a su familia; padre y esposo, lleno de amor y compasión; obediente y de una profunda fe dejándose llevar en manos de Dios; hombre justo y casto, cuya imagen vemos representada por la azucena en la mano, símbolo de pureza y de su estado virginal, en la iconografía del arte cristiano.
Podríamos decir que la vida de San José, fue una peregrinación en la fe, que al igual que María, ambos permanecieron fieles hasta el final, en lo que se le había encomendado.
Virtudes destacadas de San José
·Paternidad
«José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1, 20-21).
En estacita bíblica se halla el núcleo central sobre San José. Fueron destacables entre otras virtudes, su obediencia y humildad, realizó lo mandado por el ángel y tomó a María con todo el misterio de la maternidad.
Se abre en esta disponibilidad y entrega absoluta al designio de Dios, que le pide el servicio de su paternidad, cooperando de este modo en el gran misterio de la redención; toda la vida de Jesús le ha sido confiada a su custodia.
En los evangelios se puede ver la tarea paterna de San José, realizada en los gestos que forman parte de la vida familiar: en su nacimiento, la circuncisión, la presentación de Jesús en el Templo… cada acontecimiento que se va desarrollando sobre su vida.
Se le ordena poner el nombre de Jesús, aunque no fuera fruto suyo, de esta manera declara su paternidad legalmente y proclamando su nombre define también su misión salvadora: «Y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,21).
El Papa Francisco en laCarta Apostólica«Patris Corde« menciona la cita de Pablo VI donde se observa la paternidad manifestada concretamente «al haber hecho de su vida un servicio, un sacrificio al misterio de la Encarnación y a la misión redentora que le está unida; al haber utilizado la autoridad legal, que le correspondía en la Sagrada Familia, para hacer de ella un don total de sí mismo, de su vida, de su trabajo; al haber convertido su vocación humana de amor doméstico en la oblación sobrehumana de sí mismo, de su corazón y de toda capacidad en el amor puesto al servicio del Mesías nacido en su casa» (Patris Corde, 1).
·Obediencia y fe
Vemos en su persona como obedecía con docilidad, y siempre estaba oyente a la voz de Dios. En cada circunstancia de su vida se ve la respuesta dirigida hacia esta voluntad.
A través de sus sueños, se le reveló lo que tenía que hacer y se observa en él su obediencia sin pensar en las dificultades. Por la fe acató loscaminos de Dios, en esaconfianza que el Padre había depositado en él, al elegirlo padre de su hijo.
Acoge a María como le dice el ángel, deja a un lado sus propios razonamientos y asume lo que se le dice. Nos enseña a acoger lo que se nos da en nuestra propia vida, aunque no comprendamos.
«La acogida es un modo por el que se manifiesta en nuestra vida el don de la fortaleza que nos viene del Espíritu Santo. Solo el Señor puede darnos la fuerza para acoger la vida tal como es, para hacer sitio incluso a esa parte contradictoria, inesperada y decepcionante de la existencia» (Patris Corde, 4).
Se entregó completamente a esta misión que le encomendaba y puso su vida al servicio de ello.
Durante ella le acompañaron dolores y gozos, pero su fe y obediencia les conducía siempre en la confianza de que Dios estaba ahí.
Nos enseña a creer en Dios, a tener fe aún en medio de las dificultades, miedos, debilidades, por tanto, es necesario entonces, dejarnos abandonar en Él, para que lleve nuestra vida, porque Él tiene siempre la última palabra y su mirada es más amplia que la nuestra.
Aceptó todo por amor. Vemos como al igual que María, en cada circunstancia de la vida de José pronuncia también su «FIAT».
«Aceptó como verdad proveniente de Dios lo que ella ya había aceptado en la anunciación… Cuando Dios revela hay que prestarle «la obediencia de la fe», por la que el hombre se confía libre y totalmente a Dios, prestando a Dios revelador el homenaje del entendimiento y de la voluntad y asintiendo voluntariamente a la revelación hecha por él» (Redemptoris custos II).
·Trabajo y silencio
San José se caracterizó por su silencio. Un silencio respetuoso y puesto al servicio de la escucha. Este silencio ayuda a tener una mirada hacia dentro para meditar y conocer la voluntad de Dios.
El Papa Benedicto dijo «dejémonos invadir por el silencio de San José«, el ruido nos impide escuchar o percibir las grandes verdades de la vida.
Su trabajo estaba envuelto en este silencio, era un humilde carpintero que bajo el esfuerzo de su trabajo, supo responder con fidelidad el cumplimiento de sus deberes, en un constante servicio.
El trabajo es unelementofundamental para la dignidad de la persona y él nos enseña a hacer un trabajo justo, donde todos los donesque hemos recibido de Dios los ponemos a su servicio.
«…José acercó el trabajo humano al misterio de la redención» (Redemptoris custos IV). Por ello, los trabajadores están invitados a imitarle. Es posible servir a Cristo por medio de nuestro trabajo. «Todo cuánto que, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres…» (Col 3, 23s)
·Custodio de la Iglesia
Al igual que estuvo al cuidado de Jesús y María, como padre y esposo, con un corazón que fue capaz de amar y proteger al hijo de Dios y a su Madre, es por ello que se le encomienda también la Iglesia, su cuerpo místico.
Se encomienda a su protección y se le pide al igual que Él hizo, que su Iglesia colabore fielmente en la obra de la salvación siguiendo su ejemplo y pidiendo su intercesión.
Tarea que en la Iglesia compete a todos y a cada uno en su estado y tarea de vida.
«José, a la vez que continúa protegiendo a la Iglesia, sigue amparando al Niño y a su madre, y nosotros también, amando a la Iglesia, continuamos amando al Niño y a su madre» (Patris Corde, 5).
Qué nos dice a nosotros
A modo de conclusión, podemos ver cómo San José lo hizo todo ante los ojos de Dios, al que sirvió ejemplarmente.
Por lo tanto, la perfección y nuestro actuar como cristianos, en realidad se da en el cumplimiento de lo que Dios quiere de nosotros.
Con su ejemplo de vida nos enseña a amar, orar, sufrir, actuar rectamente paradar gloria a Dios con nuestra vida, en cada día que se nos da.
No es tan importante hacer «grandes cosas» sino hacer bien la tarea que debemos hacer.
«El participó en este misterio junto con Ella, comprometido en la realidad del mismo hecho salvífico, siendo depositario del mismo amor, por cuyo poder el eterno Padre «nos predestino a la adopción de hijos suyos por Jesucristo» (Ef 1,5) » (Redemptoris Custos, Introducción).
Por lo tanto, la fe y el amor con que cada cual va tejiendo su vida en el día a día es importante. Vivir con docilidad la voluntad del Padre, es vivir con un corazón agradecido por todo lo que recibimos, ser conscientes de la misión que se nos encomienda y ser fieles a ese llamamiento.
Nos enseña a ser grandes desde la pequeñez como María (caridad), nos invita a confiar en el creador aunque aparentemente las cosas vayan en contra (fe) y nos induce a ponernos en camino apoyados en el cayado de la esperanza.
Festividad de San José
Celebramos su festividad el 19 de Marzo de cada año, Día de San José.
La devoción hacia él, comenzó en el s. IV en Oriente. Va surgiendo entre carpinteros que lo tenían como patrono, y va poco a poco extendiéndose hasta llegar a Santa Teresa de Jesús, muy conocida entre nosotros.
Con el Papa Sixto IV se introduce su fiesta en elcalendario romano el 19 de Marzo. Es Gregorio V quien la estableció en 1621 fiesta de precepto (celebración que se mantuvo hasta la reforma litúrgica del Vaticano II). A partir de entonces, van naciendo las primeras congregaciones que llevaran su nombre.
En 1870, el Papa Pío IX, declaró a San José «Patrono de la Iglesia Universal«, modelo de padre y esposo custodio de la Sagrada Familia; Juan XXIII introdujo su nombre en el canon de la misa; Pío XII lo presentó como «Patrono de los trabajadores» y San Juan Pablo II como «Custodio delRedentor«, también muy querido por el pueblo se le conoce como «Patrono de la buena muerte«.
El 8 de Diciembre de 2020 el Papa Francisco con motivo del 150º aniversario de la declaración de San José, como «Patrono de laIglesia», escribe la Carta Apostólica «Patris Corde» (Con corazón de padre).
Con el objeto de acercarnos más a San José, un padre que toda su vida nos refleja el amor a Dios y a su familia, un ejemplo de vida para todos.
Es conociéndole cómo descubrimos este amor y podemos pedir su intercesión para imitar sus virtudes. Su vida y ejemplo nos enseña a vivir el evangelio.
El 19 de marzo se celebra en España el Día del Padre, una fiesta muy especial para todos los padres que tienen hijos.
Este día tan especial es un buen momento para que losniñoshomenajeen a sus papás y para que los padres disfruten de las muestras de cariño de sus hijos.
El día del padre es una ocasión perfecta para fortalecer la relación entre padres e hijos y hacer algo especial, único, diferente. No hay que olvidar que las celebraciones son siempre un motivo de alegría para las familias, sobre todo para los más pequeños.
Este día nos recuerda la importancia de la figura paterna a lo largo de la historia de la humanidad. Tradicionalmente su imagen estaba más relacionada con la manutención de la familia, la seguridad, la imposición de la disciplina, que con las emociones. Hoy, sin embargo, reconocemos el papel del padre en el campo de la educación infantil y en el desarrollo afectivo y emocional de los bebés y niños.
Hace muchísimos años, un joven llamado Jacob hizo un viaje muy largo a una tierra lejana llamada Jarán. Al llegar a un pozo, vio a una joven que traía a sus ovejitas a beber agua. Se llamaba Raquel.
En cuanto Jacob la vio, se dio cuenta de que era una persona especial. Raquel era trabajadora, amable y muy hermosa. Jacob se puso tan feliz de encontrar a su familia que hasta lloró de alegría y ayudó a Raquel a darles agua a sus ovejas.
1. Un trato por amor
Jacob habló con el papá de Raquel, el tío Labán, y le dijo: "¡Estoy tan enamorado de Raquel que trabajaré para ti por siete años si me dejas casarme con ella!".
Siete años parece mucho tiempo (¡es casi toda la primaria!), pero la Biblia dice que a Jacob se le pasaron volando porque amaba muchísimo a Raquel.
2. Una sorpresa inesperada
Cuando pasaron los siete años, el tío Labán hizo algo que no estuvo bien: le hizo una trampa a Jacob. En la fiesta de bodas, en lugar de entregarle a Raquel, le entregó a su hermana mayor, Lea.
Jacob se puso muy triste, pero no se rindió. Por amor a Raquel, aceptó trabajar otros siete años más. ¡Eso es querer mucho a alguien! Al final, después de mucho esfuerzo, Jacob y Raquel pudieron estar juntos.
3. El regalo de Dios
Raquel y Jacob querían tener hijos, pero pasaba el tiempo y no llegaban. Raquel a veces se ponía triste, pero nunca dejaron de rezar.
Finalmente, Dios escuchó sus oraciones y les dio un regalo maravilloso: un hijo llamado José (el de la túnica de colores). Tiempo después, nació su segundo hijo, Benjamín. Aunque Raquel tuvo que partir al cielo poco después de que naciera Benjamín, Jacob siempre la recordó como el gran amor de su vida.
¿Qué nos enseña esta historia?
La paciencia: Las cosas buenas a veces tardan en llegar (¡como los 14 años que trabajó Jacob!), pero valen la pena.
El amor de familia: Jacob y Raquel siempre se cuidaron y confiaron en Dios.
Dios cumple sus promesas: Aunque Raquel pensó que no tendría hijos, Dios tenía un plan especial para ella.
RAQUEL MUJER DE LA BIBLIA
Raquel es una mujer importante en la Biblia, podemos presentarla como una de las "madres de la fe". Su importancia no radica solo en su belleza, sino en su papel fundamental para que existiera el pueblo de Dios.
Aquí tienes una explicación más detallada adaptada para ellos:
1. La Madre de Grandes Héroes
Raquel es esencial porque fue la madre de José y Benjamín.
José fue el joven del abrigo de colores que salvó a toda su familia de un gran hambre en Egipto.
Sus hijos y nietos formaron parte de las 12 tribus de Israel, que son como las 12 "ramas" de la gran familia de Dios en el Antiguo Testamento.
2. Una "Poderosa Intercesora"
En la tradición católica, a Raquel se la llama la "Madre Raquel" porque se dice que ella sigue rezando por nosotros desde el cielo.
El Papa Francisco ha explicado que Raquel representa a las madres que sufren pero que nunca pierden la esperanza. Ella nos enseña que, aunque estemos tristes, Dios tiene un plan feliz para nuestro futuro.
3. La "Ovejita" de Dios
Su nombre significa "oveja" o "corderita". Para los niños, esto es una forma preciosa de ver su personalidad:
Sencilla y trabajadora: Antes de ser una gran figura bíblica, era una pastora que cuidaba con mucho cariño a sus animales, demostrando que Dios se fija en las personas que hacen bien su trabajo diario.
Pura de corazón: Es un ejemplo de cómo ser dulces y amables, incluso cuando las cosas se ponen difíciles o hay que esperar mucho tiempo por una promesa.
4. Una Lección sobre la Verdadera Felicidad
A través de su historia con su hermana Lea, Raquel nos enseña que lo más importante no es ser el más guapo o el que tiene más cosas, sino confiar plenamente en que Dios sabe qué es lo mejor para nosotros y en qué momento dárnoslo.
ACTIVIDADES:
COLOREA Y UNE A RAQUEL, ESCRIBIENDO DENTRO DE ELLA, LO QUE MAS TE HAYA GUSTADO DE SU HISTORIA.
Las parábolas de Jesús son narraciones breves y
sencillas, basadas en situaciones de la vida cotidiana, que él utilizaba para
enseñar verdades profundas sobre el Reino de Dios, la moral y la
espiritualidad. A través de comparaciones e historias imaginarias, estos
relatos ilustran principios éticos y teológicos de manera memorable.
Objetivo: Introducir la perspectiva de Jesús sobre el
mundo, el amor de Dios y el nuevo sistema de valores, a menudo desafiando la
lógica convencional.
Temas Principales: El Reino de Dios, la misericordia, el
juicio, la justicia, la salvación y la relación con el prójimo.
Origen y Contexto: Utilizadas principalmente en los
evangelios sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas)
Ejemplos Conocidos: La parábola del buen samaritano, el
hijo pródigo, la oveja perdida, el sembrador y el grano de mostaza, la casa
sobre la roca.
Su propósito no era solo moralista, sino revelar
misterios del "Reino de los Cielos" a sus oyentes de una forma
comprensible.
ACTIVIDAD:
Realiza un dibujo sobre la parábola del siervo despiadado
La parábola del siervo despiadado, que se encuentra en Mateo
18, 21-35, es una enseñanza profunda de Jesús que aborda los temas del perdón,
la misericordia y la propensión del corazón humano hacia la falta de perdón.
Esta parábola es significativa por varias razones, y comprender su contexto y
los significados más profundos incrustados en ella puede ofrecer valiosas ideas
sobre la vida cristiana y la naturaleza del reino de Dios.
Para empezar, la parábola es introducida por una pregunta de
Pedro, uno de los discípulos más cercanos de Jesús. Pedro pregunta:
"Señor, ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano o hermana que peca
contra mí? ¿Hasta siete veces?" (Mateo 18,21). La pregunta de Pedro
refleja una enseñanza rabínica común de la época, que sugería que perdonar a
alguien tres veces era suficiente. Al proponer siete veces, Pedro probablemente
pensó que estaba siendo extremadamente generoso. Sin embargo, la respuesta de
Jesús, "Te digo, no hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces"
(Mateo 18,22), indica que el perdón debe ser ilimitado, superando con creces
las expectativas y estándares humanos.
Jesús luego cuenta la parábola para ilustrar su punto. En la
historia, un rey decide ajustar cuentas con sus siervos. Un siervo, que debe
una cantidad astronómica de diez mil talentos (una suma tan grande que es
prácticamente impagable), es llevado ante el rey. Incapaz de pagar, el siervo
enfrenta la perspectiva de ser vendido, junto con su familia, para pagar la
deuda. En desesperación, el siervo se arrodilla y suplica paciencia,
prometiendo pagar todo. Conmovido por la compasión, el rey perdona toda la
deuda y libera al siervo.
Sin embargo, este mismo siervo, al salir de la presencia del
rey, se encuentra con un compañero siervo que le debe cien denarios (una
cantidad mucho menor y manejable). En lugar de mostrar la misma misericordia
que recibió, el siervo perdonado exige el pago inmediato y, cuando su compañero
siervo no puede pagar, lo hace encarcelar. Cuando los otros siervos presencian
esto, se sienten profundamente angustiados y lo informan al rey. El rey, al
enterarse de lo sucedido, se indigna y llama de nuevo al siervo despiadado. Lo
reprende, diciendo: "Siervo malvado, te cancelé toda esa deuda porque me
suplicaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu compañero siervo,
así como yo tuve misericordia de ti?" (Mateo 18,32-33). El rey luego lo
entrega a los carceleros para que lo torturen hasta que pueda pagar la deuda,
un castigo que subraya la gravedad de sus acciones.
La parábola concluye con las palabras sobrias de Jesús:
"Así tratará mi Padre celestial a cada uno de ustedes, a menos que
perdonen de corazón a su hermano o hermana" (Mateo 18:35, NVI). Esta
declaración enfatiza que el perdón no es simplemente un acto superficial, sino
que debe venir del corazón, reflejando una compasión y misericordia genuinas.
La importancia de esta parábola radica en varios aspectos
clave:
La naturaleza del perdón de Dios: La parábola destaca la
naturaleza ilimitada del perdón de Dios. La deuda de diez mil talentos
simboliza la enorme deuda de pecado que la humanidad debe a Dios, una deuda
impagable. Sin embargo, Dios, en su infinita misericordia, nos perdona
completamente cuando nos acercamos a Él en arrepentimiento. Este acto de perdón
divino es una piedra angular de la fe cristiana, que ilustra la gracia de Dios
y el poder transformador de su amor
La expectativa de perdón entre los creyentes: Así como el
rey esperaba que el siervo perdonado mostrara misericordia a su compañero
siervo, Dios espera que aquellos que han recibido su perdón extiendan la misma
gracia a los demás. Esta expectativa no es opcional, sino un aspecto
fundamental del discipulado cristiano. El perdón es un reflejo del carácter de
Dios y un testimonio del trabajo transformador del Espíritu Santo en el corazón
del creyente.
Las consecuencias de la falta de perdón: La parábola también
sirve como una advertencia sobre las consecuencias de albergar falta de perdón.
El destino del siervo despiadado, ser entregado a los carceleros, ilustra la
esclavitud espiritual y el tormento que pueden resultar de un corazón que no
perdona. La falta de perdón puede llevar a la amargura, el resentimiento y una
relación fracturada con Dios y con los demás. La advertencia de Jesús de que el
Padre celestial tratará de la misma manera a los que no perdonan subraya la
seriedad con la que Dios ve la falta de perdón.
El llamado al perdón sincero: Jesús enfatiza que el perdón
debe venir "de corazón" (Mateo 18,35). Esto significa que el
verdadero perdón no es solo una cuestión de cumplimiento externo, sino que
implica una transformación interior. Requiere dejar ir la ira, el resentimiento
y el deseo de venganza, y en su lugar, abrazar la compasión, la empatía y la
disposición a reconciliarse.
El papel de la comunidad en el perdón: La parábola también
destaca implícitamente el aspecto comunitario del perdón. La angustia de los otros
siervos ante las acciones del siervo despiadado sugiere que la comunidad de
creyentes tiene un papel en mantener y fomentar una cultura de perdón. Cuando
un miembro de la comunidad no perdona, afecta a todo el cuerpo, causando dolor
y división. Por el contrario, cuando se practica el perdón, se fomenta la
unidad, la sanación y el crecimiento dentro de la comunidad.
Además de estos aspectos clave, la parábola del siervo
despiadado resuena con temas y enseñanzas bíblicas más amplias. Por ejemplo, la
Oración del Señor, que Jesús enseñó anteriormente en su ministerio, incluye la
petición: "Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos
perdonado a nuestros deudores" (Mateo 6,12). Esta oración refuerza la
naturaleza recíproca del perdón y la expectativa de que aquellos que buscan el
perdón de Dios también deben estar dispuestos a perdonar a los demás.
Además, el apóstol Pablo repite esta enseñanza en sus
cartas. En Efesios 4:32, escribe: "Sean bondadosos y compasivos unos con
otros, perdonándose mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en
Cristo" . De manera similar, en Colosenses 3,13, Pablo insta a los
creyentes a "soportarse unos a otros y perdonarse si alguno tiene una
queja contra alguien. Perdona como el Señor te perdonó". Estos pasajes
refuerzan la idea de que el perdón es un atributo esencial de la vida
cristiana, arraigado en el ejemplo del amor y el perdón sacrificial de Cristo.
En conclusión, la parábola del siervo despiadado en Mateo
18,21-35 es una enseñanza poderosa y multifacética que subraya la importancia
del perdón en la vida de un creyente. Revela la naturaleza ilimitada de la
misericordia de Dios, la expectativa de que los creyentes extiendan esa
misericordia a los demás, las terribles consecuencias de la falta de perdón, la
necesidad de un perdón sincero y el papel de la comunidad cristiana en fomentar
un espíritu de perdón. Al encarnar los principios de esta parábola, los
creyentes pueden reflejar el carácter de Dios, experimentar la libertad que
proviene del perdón y contribuir a un mundo más compasivo y reconciliado.
ACTIVIDAD:
Haz un comic con una historia actual sobre el perdón.