8 de marzo de 2026

SAN JOSÉ - DÍA DEL PADRE 2026

 



Todo lo que sabemos de San José, lo podemos entrever en la Biblia, especialmente en los evangelios de San Mateo y San Lucas.

Su silencio lo caracteriza y es precisamente a través de sus obras, de sus actos de fe, confianza, y sobre todo de su amor, lo que nos descubren a San José, como un gran santo.

Dios le encomendó ser el padre adoptivo del niño Jesús y esposo de la Virgen María, un privilegio y una gran responsabilidad, el santo custodio de la Sagrada Familia.

Vivió de forma sencilla, realizando en su vida cotidiana la misión que el Padre le había encomendado de la manera más perfecta posible, contribuyendo de este modo a la realización del proyecto de la salvación de Dios.

La vida de San José fue una vida de oración y silencio permaneciendo de este modo en diálogo con Dios; trabajador y honesto para mantener a su familia; padre y esposo, lleno de amor y compasión; obediente y de una profunda fe dejándose llevar en manos de Dios; hombre justo y casto, cuya imagen vemos representada por la azucena en la mano, símbolo de pureza y de su estado virginal, en la iconografía del arte cristiano.

Podríamos decir que la vida de San José, fue una peregrinación en la fe, que al igual que María, ambos permanecieron fieles hasta el final, en lo que se le había encomendado.

 

Virtudes destacadas de San José

·        Paternidad

 

«José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1, 20-21).

 

En esta cita bíblica se halla el núcleo central sobre San José. Fueron destacables entre otras virtudes, su obediencia y humildad, realizó lo mandado por el ángel y tomó a María con todo el misterio de la maternidad.

Se abre en esta disponibilidad y entrega absoluta al designio de Dios, que le pide el servicio de su paternidad, cooperando de este modo en el gran misterio de la redención; toda la vida de Jesús le ha sido confiada a su custodia.

En los evangelios se puede ver la tarea paterna de San José, realizada en los gestos que forman parte de la vida familiar: en su nacimiento, la circuncisión, la presentación de Jesús en el Templo… cada acontecimiento que se va desarrollando sobre su vida.

Se le ordena poner el nombre de Jesús, aunque no fuera fruto suyo, de esta manera declara su paternidad legalmente y proclamando su nombre define también su misión salvadora: «Y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,21).

El Papa Francisco en la Carta Apostólica «Patris Corde« menciona la cita de Pablo VI donde se observa la paternidad manifestada concretamente «al haber hecho de su vida un servicio, un sacrificio al misterio de la Encarnación y a la misión redentora que le está unida; al haber utilizado la autoridad legal, que le correspondía en la Sagrada Familia, para hacer de ella un don total de sí mismo, de su vida, de su trabajo; al haber convertido su vocación humana de amor doméstico en la oblación sobrehumana de sí mismo, de su corazón y de toda capacidad en el amor puesto al servicio del Mesías nacido en su casa» (Patris Corde, 1).

 

·        Obediencia y fe

Vemos en su persona como obedecía con docilidad, y siempre estaba oyente a la voz de Dios. En cada circunstancia de su vida se ve la respuesta dirigida hacia esta voluntad.

A través de sus sueños, se le reveló lo que tenía que hacer y se observa en él su obediencia sin pensar en las dificultades. Por la fe acató los caminos de Dios, en esa confianza que el Padre había depositado en él, al elegirlo padre de su hijo.

Acoge a María como le dice el ángel, deja a un lado sus propios razonamientos y asume lo que se le dice. Nos enseña a acoger lo que se nos da en nuestra propia vida, aunque no comprendamos.

«La acogida es un modo por el que se manifiesta en nuestra vida el don de la fortaleza que nos viene del Espíritu Santo. Solo el Señor puede darnos la fuerza para acoger la vida tal como es, para hacer sitio incluso a esa parte contradictoria, inesperada y decepcionante de la existencia» (Patris Corde, 4).

Se entregó completamente a esta misión que le encomendaba y puso su vida al servicio de ello.

Durante ella le acompañaron dolores y gozos, pero su fe y obediencia les conducía siempre en la confianza de que Dios estaba ahí.

Nos enseña a creer en Dios, a tener fe aún en medio de las dificultades, miedos, debilidades, por tanto, es necesario entonces, dejarnos abandonar en Él, para que lleve nuestra vida, porque Él tiene siempre la última palabra y su mirada es más amplia que la nuestra.

Aceptó todo por amor. Vemos como al igual que María, en cada circunstancia de la vida de José pronuncia también su «FIAT».

«Aceptó como verdad proveniente de Dios lo que ella ya había aceptado en la anunciación… Cuando Dios revela hay que prestarle «la obediencia de la fe», por la que el hombre se confía libre y totalmente a Dios, prestando a Dios revelador el homenaje del entendimiento y de la voluntad y asintiendo voluntariamente a la revelación hecha por él» (Redemptoris custos II).

 

·        Trabajo y silencio

 

San José se caracterizó por su silencio. Un silencio respetuoso y puesto al servicio de la escucha. Este silencio ayuda a tener una mirada hacia dentro para meditar y conocer la voluntad de Dios.

El Papa Benedicto dijo «dejémonos invadir por el silencio de San José«, el ruido nos impide escuchar o percibir las grandes verdades de la vida.

Su trabajo estaba envuelto en este silencio, era un humilde carpintero que bajo el esfuerzo de su trabajo, supo responder con fidelidad el cumplimiento de sus deberes, en un constante servicio.

El trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de la persona y él nos enseña a hacer un trabajo justo, donde todos los dones que hemos recibido de Dios los ponemos a su servicio.

«…José acercó el trabajo humano al misterio de la redención» (Redemptoris custos IV). Por ello, los trabajadores están invitados a imitarle. Es posible servir a Cristo por medio de nuestro trabajo. «Todo cuánto que, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres…» (Col 3, 23s)

 

·        Custodio de la Iglesia

 Al igual que estuvo al cuidado de Jesús y María, como padre y esposo, con un corazón que fue capaz de amar y proteger al hijo de Dios y a su Madre, es por ello que se le encomienda también la Iglesia, su cuerpo místico.

Se encomienda a su protección y se le pide al igual que Él hizo, que su Iglesia colabore fielmente en la obra de la salvación siguiendo su ejemplo y pidiendo su intercesión.

Tarea que en la Iglesia compete a todos y a cada uno en su estado y tarea de vida.

«José, a la vez que continúa protegiendo a la Iglesia, sigue amparando al Niño y a su madre, y nosotros también, amando a la Iglesia, continuamos amando al Niño y a su madre» (Patris Corde, 5).

 

Qué nos dice a nosotros

A modo de conclusión, podemos ver cómo San José lo hizo todo ante los ojos de Dios, al que sirvió ejemplarmente.

Por lo tanto, la perfección y nuestro actuar como cristianos, en realidad se da en el cumplimiento de lo que Dios quiere de nosotros.

Con su ejemplo de vida nos enseña a amar, orar, sufrir, actuar rectamente para dar gloria a Dios con nuestra vida, en cada día que se nos da.

No es tan importante hacer «grandes cosas» sino hacer bien la tarea que debemos hacer.

«El participó en este misterio junto con Ella, comprometido en la realidad del mismo hecho salvífico, siendo depositario del mismo amor, por cuyo poder el eterno Padre «nos predestino a la adopción de hijos suyos por Jesucristo» (Ef 1,5) » (Redemptoris Custos, Introducción).

Por lo tanto, la fe y el amor con que cada cual va tejiendo su vida en el día a día es importante. Vivir con docilidad la voluntad del Padre, es vivir con un corazón agradecido por todo lo que recibimos, ser conscientes de la misión que se nos encomienda y ser fieles a ese llamamiento.

Nos enseña a ser grandes desde la pequeñez como María (caridad), nos invita a confiar en el creador aunque aparentemente las cosas vayan en contra (fe) y nos induce a ponernos en camino apoyados en el cayado de la esperanza.

 

Festividad de San José

Celebramos su festividad el 19 de Marzo de cada año, Día de San José.

La devoción hacia él, comenzó en el s. IV en Oriente. Va surgiendo entre carpinteros que lo tenían como patrono, y va poco a poco extendiéndose hasta llegar a Santa Teresa de Jesús, muy conocida entre nosotros.

Con el Papa Sixto IV se introduce su fiesta en el calendario romano el 19 de Marzo. Es Gregorio V quien la estableció en 1621 fiesta de precepto (celebración que se mantuvo hasta la reforma litúrgica del Vaticano II). A partir de entonces, van naciendo las primeras congregaciones que llevaran su nombre.

En 1870, el Papa Pío IX, declaró a San José «Patrono de la Iglesia Universal«, modelo de padre y esposo custodio de la Sagrada Familia; Juan XXIII introdujo su nombre en el canon de la misaPío XII lo presentó como «Patrono de los trabajadores» y San Juan Pablo II como «Custodio del Redentor«, también muy querido por el pueblo se le conoce como «Patrono de la buena muerte«.

El 8 de Diciembre de 2020 el Papa Francisco con motivo del 150º aniversario de la declaración de San José, como «Patrono de la Iglesia», escribe la Carta Apostólica «Patris Corde» (Con corazón de padre).

Con el objeto de acercarnos más a San José, un padre que toda su vida nos refleja el amor a Dios y a su familia, un ejemplo de vida para todos.

Es conociéndole cómo descubrimos este amor y podemos pedir su intercesión para imitar sus virtudes. Su vida y ejemplo nos enseña a vivir el evangelio.












El 19 de marzo se celebra en España el Día del Padre, una fiesta muy especial para todos los padres que tienen hijos.

Este día tan especial es un buen momento para que los niños homenajeen a sus papás y para que los padres disfruten de las muestras de cariño de sus hijos.

El día del padre es una ocasión perfecta para fortalecer la relación entre padres e hijos y hacer algo especial, único, diferente. No hay que olvidar que las celebraciones son siempre un motivo de alegría para las familias, sobre todo para los más pequeños.

Este día nos recuerda la importancia de la figura paterna a lo largo de la historia de la humanidad. Tradicionalmente su imagen estaba más relacionada con la manutención de la familia, la seguridad, la imposición de la disciplina, que con las emociones. Hoy, sin embargo, reconocemos el papel del padre en el campo de la educación infantil y en el desarrollo afectivo y emocional de los bebés y niños.


 








ACTIVIDAD:










1 de marzo de 2026

MUJERES DE LA BIBLIA: RAQUEL

LA GRAN HISTORIA DE AMOR DE RAQUEL Y JACOB

Hace muchísimos años, un joven llamado Jacob hizo un viaje muy largo a una tierra lejana llamada Jarán. Al llegar a un pozo, vio a una joven que traía a sus ovejitas a beber agua. Se llamaba Raquel.

En cuanto Jacob la vio, se dio cuenta de que era una persona especial. Raquel era trabajadora, amable y muy hermosa. Jacob se puso tan feliz de encontrar a su familia que hasta lloró de alegría y ayudó a Raquel a darles agua a sus ovejas.

1. Un trato por amor

Jacob habló con el papá de Raquel, el tío Labán, y le dijo: "¡Estoy tan enamorado de Raquel que trabajaré para ti por siete años si me dejas casarme con ella!".

Siete años parece mucho tiempo (¡es casi toda la primaria!), pero la Biblia dice que a Jacob se le pasaron volando porque amaba muchísimo a Raquel.

2. Una sorpresa inesperada

Cuando pasaron los siete años, el tío Labán hizo algo que no estuvo bien: le hizo una trampa a Jacob. En la fiesta de bodas, en lugar de entregarle a Raquel, le entregó a su hermana mayor, Lea.

Jacob se puso muy triste, pero no se rindió. Por amor a Raquel, aceptó trabajar otros siete años más. ¡Eso es querer mucho a alguien! Al final, después de mucho esfuerzo, Jacob y Raquel pudieron estar juntos.

3. El regalo de Dios

Raquel y Jacob querían tener hijos, pero pasaba el tiempo y no llegaban. Raquel a veces se ponía triste, pero nunca dejaron de rezar.

Finalmente, Dios escuchó sus oraciones y les dio un regalo maravilloso: un hijo llamado José (el de la túnica de colores). Tiempo después, nació su segundo hijo, Benjamín. Aunque Raquel tuvo que partir al cielo poco después de que naciera Benjamín, Jacob siempre la recordó como el gran amor de su vida.

¿Qué nos enseña esta historia?

La paciencia: Las cosas buenas a veces tardan en llegar (¡como los 14 años que trabajó Jacob!), pero valen la pena.

El amor de familia: Jacob y Raquel siempre se cuidaron y confiaron en Dios.

Dios cumple sus promesas: Aunque Raquel pensó que no tendría hijos, Dios tenía un plan especial para ella.


 


RAQUEL MUJER DE LA BIBLIA

Raquel es una mujer  importante en la Biblia, podemos presentarla como una de las "madres de la fe". Su importancia no radica solo en su belleza, sino en su papel fundamental para que existiera el pueblo de Dios.

Aquí tienes una explicación más detallada adaptada para ellos:

1. La Madre de Grandes Héroes

Raquel es esencial porque fue la madre de José y Benjamín.

José fue el joven del abrigo de colores que salvó a toda su familia de un gran hambre en Egipto.

Sus hijos y nietos formaron parte de las 12 tribus de Israel, que son como las 12 "ramas" de la gran familia de Dios en el Antiguo Testamento.

2. Una "Poderosa Intercesora"

En la tradición católica, a Raquel se la llama la "Madre Raquel" porque se dice que ella sigue rezando por nosotros desde el cielo.

El Papa Francisco ha explicado que Raquel representa a las madres que sufren pero que nunca pierden la esperanza. Ella nos enseña que, aunque estemos tristes, Dios tiene un plan feliz para nuestro futuro.

3. La "Ovejita" de Dios

Su nombre significa "oveja" o "corderita". Para los niños, esto es una forma preciosa de ver su personalidad:

Sencilla y trabajadora: Antes de ser una gran figura bíblica, era una pastora que cuidaba con mucho cariño a sus animales, demostrando que Dios se fija en las personas que hacen bien su trabajo diario.

Pura de corazón: Es un ejemplo de cómo ser dulces y amables, incluso cuando las cosas se ponen difíciles o hay que esperar mucho tiempo por una promesa.

4. Una Lección sobre la Verdadera Felicidad

A través de su historia con su hermana Lea, Raquel nos enseña que lo más importante no es ser el más guapo o el que tiene más cosas, sino confiar plenamente en que Dios sabe qué es lo mejor para nosotros y en qué momento dárnoslo.


 





ACTIVIDADES:



COLOREA Y UNE A RAQUEL, ESCRIBIENDO DENTRO DE ELLA, LO QUE MAS TE HAYA GUSTADO DE SU HISTORIA.









 

22 de febrero de 2026

PARÁBOLA DEL SIERVO DESPIADADO

Las parábolas de Jesús son narraciones breves y sencillas, basadas en situaciones de la vida cotidiana, que él utilizaba para enseñar verdades profundas sobre el Reino de Dios, la moral y la espiritualidad. A través de comparaciones e historias imaginarias, estos relatos ilustran principios éticos y teológicos de manera memorable.

Objetivo: Introducir la perspectiva de Jesús sobre el mundo, el amor de Dios y el nuevo sistema de valores, a menudo desafiando la lógica convencional.

Temas Principales: El Reino de Dios, la misericordia, el juicio, la justicia, la salvación y la relación con el prójimo.

Origen y Contexto: Utilizadas principalmente en los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas)

Ejemplos Conocidos: La parábola del buen samaritano, el hijo pródigo, la oveja perdida, el sembrador y el grano de mostaza, la casa sobre la roca.

Su propósito no era solo moralista, sino revelar misterios del "Reino de los Cielos" a sus oyentes de una forma comprensible.








ACTIVIDAD:
Realiza un dibujo sobre la parábola del siervo despiadado








La parábola del siervo despiadado, que se encuentra en Mateo 18, 21-35, es una enseñanza profunda de Jesús que aborda los temas del perdón, la misericordia y la propensión del corazón humano hacia la falta de perdón. Esta parábola es significativa por varias razones, y comprender su contexto y los significados más profundos incrustados en ella puede ofrecer valiosas ideas sobre la vida cristiana y la naturaleza del reino de Dios.

Para empezar, la parábola es introducida por una pregunta de Pedro, uno de los discípulos más cercanos de Jesús. Pedro pregunta: "Señor, ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano o hermana que peca contra mí? ¿Hasta siete veces?" (Mateo 18,21). La pregunta de Pedro refleja una enseñanza rabínica común de la época, que sugería que perdonar a alguien tres veces era suficiente. Al proponer siete veces, Pedro probablemente pensó que estaba siendo extremadamente generoso. Sin embargo, la respuesta de Jesús, "Te digo, no hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces" (Mateo 18,22), indica que el perdón debe ser ilimitado, superando con creces las expectativas y estándares humanos.

Jesús luego cuenta la parábola para ilustrar su punto. En la historia, un rey decide ajustar cuentas con sus siervos. Un siervo, que debe una cantidad astronómica de diez mil talentos (una suma tan grande que es prácticamente impagable), es llevado ante el rey. Incapaz de pagar, el siervo enfrenta la perspectiva de ser vendido, junto con su familia, para pagar la deuda. En desesperación, el siervo se arrodilla y suplica paciencia, prometiendo pagar todo. Conmovido por la compasión, el rey perdona toda la deuda y libera al siervo.

Sin embargo, este mismo siervo, al salir de la presencia del rey, se encuentra con un compañero siervo que le debe cien denarios (una cantidad mucho menor y manejable). En lugar de mostrar la misma misericordia que recibió, el siervo perdonado exige el pago inmediato y, cuando su compañero siervo no puede pagar, lo hace encarcelar. Cuando los otros siervos presencian esto, se sienten profundamente angustiados y lo informan al rey. El rey, al enterarse de lo sucedido, se indigna y llama de nuevo al siervo despiadado. Lo reprende, diciendo: "Siervo malvado, te cancelé toda esa deuda porque me suplicaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu compañero siervo, así como yo tuve misericordia de ti?" (Mateo 18,32-33). El rey luego lo entrega a los carceleros para que lo torturen hasta que pueda pagar la deuda, un castigo que subraya la gravedad de sus acciones.

La parábola concluye con las palabras sobrias de Jesús: "Así tratará mi Padre celestial a cada uno de ustedes, a menos que perdonen de corazón a su hermano o hermana" (Mateo 18:35, NVI). Esta declaración enfatiza que el perdón no es simplemente un acto superficial, sino que debe venir del corazón, reflejando una compasión y misericordia genuinas.

La importancia de esta parábola radica en varios aspectos clave:

La naturaleza del perdón de Dios: La parábola destaca la naturaleza ilimitada del perdón de Dios. La deuda de diez mil talentos simboliza la enorme deuda de pecado que la humanidad debe a Dios, una deuda impagable. Sin embargo, Dios, en su infinita misericordia, nos perdona completamente cuando nos acercamos a Él en arrepentimiento. Este acto de perdón divino es una piedra angular de la fe cristiana, que ilustra la gracia de Dios y el poder transformador de su amor

La expectativa de perdón entre los creyentes: Así como el rey esperaba que el siervo perdonado mostrara misericordia a su compañero siervo, Dios espera que aquellos que han recibido su perdón extiendan la misma gracia a los demás. Esta expectativa no es opcional, sino un aspecto fundamental del discipulado cristiano. El perdón es un reflejo del carácter de Dios y un testimonio del trabajo transformador del Espíritu Santo en el corazón del creyente.

Las consecuencias de la falta de perdón: La parábola también sirve como una advertencia sobre las consecuencias de albergar falta de perdón. El destino del siervo despiadado, ser entregado a los carceleros, ilustra la esclavitud espiritual y el tormento que pueden resultar de un corazón que no perdona. La falta de perdón puede llevar a la amargura, el resentimiento y una relación fracturada con Dios y con los demás. La advertencia de Jesús de que el Padre celestial tratará de la misma manera a los que no perdonan subraya la seriedad con la que Dios ve la falta de perdón.

El llamado al perdón sincero: Jesús enfatiza que el perdón debe venir "de corazón" (Mateo 18,35). Esto significa que el verdadero perdón no es solo una cuestión de cumplimiento externo, sino que implica una transformación interior. Requiere dejar ir la ira, el resentimiento y el deseo de venganza, y en su lugar, abrazar la compasión, la empatía y la disposición a reconciliarse.

El papel de la comunidad en el perdón: La parábola también destaca implícitamente el aspecto comunitario del perdón. La angustia de los otros siervos ante las acciones del siervo despiadado sugiere que la comunidad de creyentes tiene un papel en mantener y fomentar una cultura de perdón. Cuando un miembro de la comunidad no perdona, afecta a todo el cuerpo, causando dolor y división. Por el contrario, cuando se practica el perdón, se fomenta la unidad, la sanación y el crecimiento dentro de la comunidad.

Además de estos aspectos clave, la parábola del siervo despiadado resuena con temas y enseñanzas bíblicas más amplias. Por ejemplo, la Oración del Señor, que Jesús enseñó anteriormente en su ministerio, incluye la petición: "Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores" (Mateo 6,12). Esta oración refuerza la naturaleza recíproca del perdón y la expectativa de que aquellos que buscan el perdón de Dios también deben estar dispuestos a perdonar a los demás.

Además, el apóstol Pablo repite esta enseñanza en sus cartas. En Efesios 4:32, escribe: "Sean bondadosos y compasivos unos con otros, perdonándose mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo" . De manera similar, en Colosenses 3,13, Pablo insta a los creyentes a "soportarse unos a otros y perdonarse si alguno tiene una queja contra alguien. Perdona como el Señor te perdonó". Estos pasajes refuerzan la idea de que el perdón es un atributo esencial de la vida cristiana, arraigado en el ejemplo del amor y el perdón sacrificial de Cristo.

En conclusión, la parábola del siervo despiadado en Mateo 18,21-35 es una enseñanza poderosa y multifacética que subraya la importancia del perdón en la vida de un creyente. Revela la naturaleza ilimitada de la misericordia de Dios, la expectativa de que los creyentes extiendan esa misericordia a los demás, las terribles consecuencias de la falta de perdón, la necesidad de un perdón sincero y el papel de la comunidad cristiana en fomentar un espíritu de perdón. Al encarnar los principios de esta parábola, los creyentes pueden reflejar el carácter de Dios, experimentar la libertad que proviene del perdón y contribuir a un mundo más compasivo y reconciliado. 


 


ACTIVIDAD:

Haz un comic con una historia actual sobre el  perdón.










15 de febrero de 2026

INICIAMOS LA CUARESMA 2026

 


El Miércoles de Ceniza marca el inicio de los 40 días de Cuaresma, en los que la Iglesia Católica convoca a los fieles a la conversión y a la preparación para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa.

La Cuaresma es un tiempo de preparación para la Semana Santa, en la que se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Este tiempo dura 40 días, de ahí su nombre y comienza con el Miércoles de Ceniza.

¿De dónde se obtienen las cenizas?

Para esta importante ceremonia se queman los restos de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior. Estas se rocían con agua bendita y luego son aromatizadas con incienso.

La Cuaresma es una temporada de vida simple. Mientras toda la Iglesia se prepara para la gran celebración del Misterio Pascual de Cristo en el Triduo Pascual, los católicos hacen esfuerzos especiales para orar, hacer penitencia y buenas obras.

La cuaresma es como un testigo anual que nos recuerda la importancia de la Cruz de Cristo, como signo e instrumento de salvación. La cuaresma es el ofrecimiento público y solemne de la pascua de Cristo, su muerte y resurrección para la redención de todos.

¿Cuáles son las actividades que se realizan en la Cuaresma?

La iglesia católica aconseja mantener como base tres prácticas cuaresmales.

Ayuno. El Código de Derecho Canónico establece que el ayuno es obligatorio desde los 18 hasta los 59 años.

Oración. El cristiano dialoga con el Señor, deja que la gracia entre en su corazón y se abre a la acción del Espíritu Santo.

Limosna.

¿Cuáles son los signos de la Cuaresma?

Símbolos de la Cuaresma son:

La cruz de ceniza. Representa la “quema” o purga de los pecados previos a la Cuaresma, de modo que el feligrés está listo y limpio para el bautismo y la reunión con Cristo.

El color púrpura.

La cruz.



 








ACTIVIDADES: